martes, 11 de octubre de 2011

El Grupo de Guadalajara de WWF alerta de que las vías pecuarias están en peligro por las obras de la A2

 

El Grupo de Guadalajara de WWF España ha presentado varias denuncias por la ocupación de vías pecuarias en Azuqueca de Henares y Alovera (Guadalajara) a causa de las obras de construcción de un tercer carril en la autovía A2. Las demandas se han hecho llegar a la Consejera de Agricultura de Castilla-La Mancha, en Toledo, al Coordinador Provincial de Agricultura, en Guadalajara, y al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino.

En los últimos meses el Grupo de Guadalajara de WWF ha comprobado que, como consecuencia de las obras de construcción del tercer carril de la autovía A2 a su paso por Azuqueca de Henares y Alovera (Guadalajara), se ha interrumpido el paso y se han ocupado varias vías pecuarias en estas localidades.





© WWF/ Cristina Rabadán

Así, el Grupo Guadalajara de WWF ha presentado el pasado viernes 30 de septiembre varias denuncias ante los gobiernos provincial, autonómico y central por la forma en que se están desarrollando las obras de construcción, sin tener en cuenta la continuidad de las vías pecuarias afectadas.

De hecho, el proyecto del tercer carril, que no fue sometido a evaluación de impacto ambiental, tenía una serie de sugerencias que deberían haber sido contempladas para mantener la continuidad de las vías. Sin embargo, ninguna de ellas se recogió a la hora de realizar las obras.

El Grupo de Guadalajara de WWF recuerda que las vías pecuarias españolas son caminos creados por el hombre en la Edad Media para la circulación del ganado. Constituyen bienes de dominio público, son únicos en el mundo y está demostrada su importancia ecológica como corredores naturales para la fauna, así como para el uso y disfrute del medio natural por parte de los ciudadanos.

España cuenta con una red de vías pecuarias que suman 125.000 km, con una superficie aproximada de 450.000 ha. Por su parte, la red de vías pecuarias de Castilla-La Mancha tiene 12.500 km (unas 50.000 ha). De ellos, cerca del 12%, unos 1.500 km, lo que equivale a unas 6.000 ha, se sitúan en la provincia de Guadalajara. En los últimos años, estos caminos se están perdiendo, en gran parte, por obras de infraestructuras y urbanismo ante el escaso interés por parte del organismo competente encargado de conservarlas, la Consejería de Agricultura.

Según Jaqueline Gómez, coordinadora del Grupo de Guadalajara, “Entendemos que se está perdiendo una oportunidad única para recuperar la continuidad de estas vías pecuarias que ya se encontraban interrumpidas por el antiguo trazado de la A2”. Y concluye: “La construcción de los nuevos puentes que se están realizando en esta autovía podría, y aún puede, contemplar el cambio de trazado de las vías pecuarias para darles continuidad a través de estas nuevas infraestructuras. De hecho, así está previsto en la ley de vías pecuarias de Castilla-La Mancha”.

sábado, 8 de octubre de 2011

Pastores ocasionales: por la España rural con la trashumancia

Rutas trashumantes
 ISABEL SÁNCHEZ/20MINUTOS. 05.10.2011 - 14.36h
El ganado pasa de zonas frías, donde pasa el verano, a regiones más templadas a invernar, para un aprovechamiento racional de los pastos.
  • Esta práctica ha dado lugar a un espacio formado por cañadas, veredas y cordeles que conforman paisajes rurales de un gran valor ecológico.
  • El turista acompaña y ayuda a los pastores que dirigen la ruta del ganado.

La trashumancia es el movimiento de los ganados entre zonas geográficas alejadas en busca de un aprovechamiento racional de los pastos. Estos desplazamientos se llevan a cabo con carácter estacional , desde zonas frías, donde se pasan los veranos, a regiones más templadas para invernar.

Las migraciones ganaderas crearon en España un complejo entramado de vías pecuarias, cuyo uso, aunque mermado, todavía se mantiene. A lo largo de los años, esta práctica ha dado lugar a un espacio formado por cañadas, veredas y cordeles que, con las serranías del norte, las llanadas y dehesas del sur, conforman paisajes rurales de un gran valor ecológico.

  • Del Ampurdá a los Pirineos

    Una de esas vías pecuarias, la que traslada al ganado desde el Ampurdá a los Pirineos, cuenta desde finales de mayo hasta principios de junio con unos ocupantes muy especiales, unos ‘intrusos’ interesados en conocer en qué consiste el pastoreo trashumante, un ejemplo de práctica ganadera sostenible, fuertemente vinculada al territorio.

    José Ramón Casas, gerente de la empresa Hipic Hotel, lleva organizando desde hace dos años este tipo de expediciones. "Llevaba muchos años dedicándome a actividades relacionadas con la naturaleza, conocía la trashumancia y me surgió la idea de volver a recuperar esa tradición invitando a los turistas a acompañar a los trashumantes durante su recorrido desde el Ampurdá hasta los Pirineos", relata José Ramón.

    Casas reconoce que esta actividad, que se desarrolla a caballo, está muy preparada: "Reservamos campings, llevamos cocinero y hasta música para amenizar las noches a la intemperie. Podemos decir que son unas vacaciones diferentes, basadas en el agroturismo".

    Esta idea empresarial ha logrado recuperar, sin duda, esta vieja tradición en la zona y, como señala el gerente de Hipic Hotel, "también ha servido de impulso económico, tanto para la empresa como para los pastores, que reciben una cantidad prefijada por cada turista que nos acompaña". Y es que la labor del grupo de turistas, entre 8 y 10, consiste en acompañar y ayudar a los 3 o 4 pastores que dirigen la ruta a que las 184 cabezas de ganado lleguen a su destino.

  • Ayudar a preservar la diversidad

    Casas hace una serie de recomendaciones. "Esta ruta no está exenta de dificultades, por lo que se pide la máxima colaboración de todos y funcionar como un equipo compacto; no es una simple ruta de turismo ecuestre, tenemos un cometido, hacer llegar en perfectas condiciones el ganado que transportamos, por lo que tendremos que emplear todas nuestras dotes de organización y compañerismo".

    En los dos años que se lleva en esta actividad ha tenido unos 30 clientes. Entre ellos, Mario y Teresa, una pareja madrileña que no conocía mucho de la trashumancia y decidió pasar parte de sus vacaciones haciendo de pastores. Y volvieron al asfalto con una "bocanada de aire fresco, un acercamiento con la naturaleza y el entorno que nos dará fuerzas de cara al invierno".

    Pero no solo en Cataluña podemos vivir este tipo de experiencias. Estos caminos ganaderos tradicionales se estructuran en un intrincado sistema que llegó a alcanzar la cifra de 125.000 kilómetros de longitud, aproximadamente 425.000 hectáreas de extensión (4.250 km2), es decir, el 1% del territorio del conjunto de España. Son rutas migratorias que actúan como verdaderos corredores ecológicos, favoreciendo la biodiversidad de flora y fauna, la distribución geográfica y el intercambio genético de las especies silvestres.

    De la supervivencia del pastoreo tradicional y la trashumancia depende la conservación de gran parte de los espacios naturales de montaña y de dehesa de España. Los pastores, además, preservan la sorprendente diversidad genética de los rebaños que trashuman, compuestos, en su mayoría, por razas autóctonas.

    Por los campos de Soria

    Con esa intención, la conservación de una tradición milenaria, trabajan en la Asociación El Redil, del municipio de Oncala, en Soria. Sus 180 miembros tienen en la trashumancia "un motivo para estar unidos y para luchar porque se conserve esta tradición, sobre la que abrimos un museo, recreamos fiestas y llevamos a cabo rutas alrededor de las vías pecuarias cercanas a Oncala", señala Jesús Fernández, presidente de la agrupación vecinal.

    Llevan dos años organizando rutas trashumantes, de un día de duración, destinadas a los vecinos y a todos los interesados, aunque "dado su potencial y su auge", el objetivo que se marcan es claro: "Lograr que una empresa privada nos gestione el turismo para que podamos potenciar esta actividad y poder traer riqueza económica y turística a nuestro municipio"

 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Las sendas de la trashumancia

León cuenta con 2.235 kilómetros de vías pecuarias, con las cabeceras de tres cañadas reales, un recurso turístico olvidado cuyo deslinde y amojonamiento está incompleto.

ANA GAITERO | LEÓN 19/09/2011
«Donde haya cañada real no te vayas por el matorral», dice un viejo refrán de pastores que pone el acento en el valor que las vías pecuarias han tenido durante siglos para la trashumancia. La provincia de León cuenta con 2.235 kilómetros de cañadas, veredas, cordeles y coladas que ocupan una superficie de 6.080 hectáreas. Son algo más del 1% de los 125.000 kilómetros y las 425.000 hectáreas por los que se expanden las sendas de la trashumancia en España.
León, además, es la cabecera de tres de las nueve cañadas reales que atraviesan España de norte a sur. Se trata de la Cañañada de La Vizana o de la Plata, que surca cuatro provincias en su recorrido de 488 kilómetros, la Cañada Leonesa Occidental, que se extiende a lo largo de 652 kilómetros desde León a Badajoz, y la Cañada Leonesa Oriental, la más larga, con unos 760 kilómetros. Cada una de estas cañadas sale de León por una provincia diferente: Zamora, Valladolid y Palencia, respectivamente.
La Ley de Vías Pecuarias, de 1995, protege a las cañadas, cordeles y veredas como los itinerarios dando prioridad al tránsito de ganado al tiempo que permite otros usos que se inspiren en «el desarrollo sostenible, el respeto al medio ambiente, al paisaje y al patrimonio natural y cultural». Jurídicamente, las vías pecuarias son «bienes de dominio público de las Comunidades Autónomas y, en consecuencia, inalienables, imprescriptibles e inembargables».
La ley encarga a las Comunidades Autónomas regular el uso de las vías pecuarias, asegurar su adecuada conservación así como la de otros elementos «culturales valiosos» y garantizar su uso público. Por ello son las responsables de investigar los terrenos, clasificar, deslindar, amojonar y desafectar las vías pecuarias.
Sólo bajo razones de interés público se permite cambiar el itinerario de estos caminos que se forman parte de la herencia de la trashumancia de ovejas, sobre todo merinas, entre las dehesas de Extremadura y los puertos pirenaicos leoneses.
La trashumancia a pie terminó definitivamente a mediados del siglo XX con el auge del ferrocarril. En los primeros años de la centuria se estrenaron los embarcaderos de ganado en la estación de Astorga para el traslado anual de los rebaños a los puertos de la Montaña Occidental (Babia y Laciana).
Posteriormente se usaron también las estaciones de Valcabado del Páramo y La Bañeza, también en la línea Astorga-Plasencia, y de Villadangos, en la línea León-Monforte, que dieron servicio a las cabañas que pastaban en la Montaña Central.
A partir de los años 50, las estaciones de Campo de Santibáñez y Villamanín se convierten en los embarcaderos idóneos para la montaña occidental y central y El Burgo Ranero e incluso la estación de Palencia para los rebaños que alquilaban pastos en la montaña oriental, la última en abandonar la trashumancia a pie, apunta el experto Manuel Rodríguez Pascual.
Pastores y ganados trashumantes, con los enseres a cuestas, hacían cada año dos viajes entre Extremadura y León que duraban entre 24 y 31 jornadas. Ahora algunos de los tramos de estas cañadas son usados por las cabañas transterminantes entre la montaña leonesa y los páramos y riberas de la provincia. «Apenas el 25% del trayecto lo hacemos por cañada, ya que están desapareciendo», señala uno de estos ganaderos, Rubén Valín.
La Junta ha clasificado 22.000 kilómetros de los 32.000 de vías pecuarias que tiene Castilla y León, con una superficie que supera las 100.000 hectáreas, a un ritmo de 150 kilómetros por año, según apunta el director general de Medio Natural, José Ángel Arranz. Cada año se deslindan una media de 125 kilómetros de vías pecuarias, especialmente en las cañadas reales, y se amojonan unos 100 kilómetros.
Sin embargo, Castilla y León no ha desarrollado una normativa propia para las vías pecuarias, al contrario que en otras comunidades autónomas como Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura, Navarra y Madrid. «Se hizo un borrador de ley, pero está aparcado porque la ley nacional es muy rígida y da poco margen», añade Arranz. La Junta ha pedido un cambio de esta ley.
Tampoco se ha planteado un aprovechamiento turístico específico de las vías pecuarias por parte de la administración autonómica. «Hay usos alternativos al paso del ganado, cada vez más en declive, muy interesantes y estamos abiertos a cualquier propuesta», agregó el responsable de Medio Natural. Arranz aludió a las dificultades para esclarecer y mantener un patrimonio «cuya extensión es mayor que el parque de Picos de Europa».
En Andalucía, además de un marco normativo propio, cuentan con un Plan de Ordenación y Recuperación de Vías Pecuarias que contempla tanto su tradicional función ganadera como usos turísticos y medioambientales, para potenciar su papel de corredores ecológicos y de conexión entre espacios naturales.
La Comunidad de Madrid tiene 74 rutas señalizadas a partir de la red de caminos y sendas de las vías pecuarias. Cuenta con guías específicas para realizar senderismo, rutas a caballo y en bicicleta por el trazado de las cañadas con mapas y ortofotografías, todo ello centralizado en viaspecuariasdemadrid.org.
En Castilla y León, el portal turismocastillayleon.com incluye las nueve cañadas que atraviesan la Comunidad entre las grandes rutas con una breve descripción pero sin mapas.

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